Historias del Castillo de Olloqui, 2. La habitación del rey

Yo no podía aguantar más la larga espera para ir de nuevo a mi preciado castillo. Conseguí volver y ahora os contaré lo que descubrí en él.

Era domingo, me desperté temprano lleno de fuerzas para ser de nuevo un aventurero. Llamé a mis compañeros y quedamos todos en Olloqui en la puerta del castillo. Estábamos todos preparados cuando la policía no nos permitió el paso porque decían que estaban aún investigando sobre lo que descubrimos la última vez que fuimos allí. Ideamos un plan para poder entrar sin que nos viesen. Se nos ocurrió que podíamos entrar por la parte trasera del castillo por un túnel que descubrimos. Nos adentramos en él. El túnel se dividía en dos pasillos, las chicas se fueron por uno y los chicos por el otro. Quedamos que en diez minutos volveríamos allí. Por el pasillo de los chicos había cuadros y alguna que otra arma medieval. A los diez minutos las chicas aún no habían llegado, así que con mucho cuidado fuimos al pasillo por el que habían ido. Al final de su pasillo había un cuadro y una palanca, tiramos de ella y el cuadro se apartó y seguimos caminando. Allí estaban las chicas probándose joyas sin parar. Estábamos en la habitación del rey.

María García se probó la corona del rey y de repente se cerraron las puertas y apareció un señor, era el que la última vez nos intentó asesinar, iba armado. Pero Álvaro había traído un tirachinas con alguna que otra piedra. Disparó fallando y aún así acertó a un candelabro y una trampilla se abrió justo donde estaba el asesino.

-Dije, ya sabéis lo que significa eso, pero no contestaron. Y les expliqué que si ese candelabro activaba ésa, podría haber más trampillas. Saioa iba abriendo cajones y, de repente, se abrió un pasadizo. Lo seguimos y encontramos una habitación en la que había varias estatuas con sus nombres: Sancho el Fuerte, bisnieto del rey Arturo y nieta de Morgan Black. Todos ellos se habían escondido alguna vez allí, pero aún no sabíamos quién era el rey.

-JJ gritó, ¡fijaos, aquí hubo antes otra estatua. Ha sido quitada hace poco, seguro que era la del rey!

Volvieron a la habitación y empezaron a buscar más palancas.

-Marta susurró, la he encontrado pero pone “Morgan” ¿qué significa?

-Mikel Ibilcieta, Asier y yo contestamos a la vez: no será una trampa porque Morgan era muy leal.

Giramos la palanca y se abrió otro pasadizo. Había muchos cuadros de los Black. Continuamos hasta llegar a un cuartel con el escudo de los rodeleros de Morgan. Entramos.

-Deberíais saber que los cuarteles tienen un puesto general, intervino Óscar.

-He encontrado la puerta dijo Alex pero tiene cerradura.

-Cristina le ayudó: creo que tengo las dos llaves, las he encontrado debajo de la cama del rey.

David se las quitó y abrió la puerta. Nos apoderamos del mapa del castillo y salimos. Luego, entramos en las habitaciones de los soldados y encontramos armas. Las cogimos por si acaso. Gracia vio un cofre, Jorge se fijó y la ayudó. Enseguida llegamos los demás y entre todos conseguimos acercar el cofre. Dentro había de todo, incluso una misteriosa llave. Pablo encontró un carro donde metimos todo.

Volvimos a la habitación y dejamos el carro. Apartamos un armario y encontramos una trampilla que tuvimos que abrir a la fuerza. Parecía como si alguien estuviera ayudándonos… En la trampilla ponía Sancho el Fuerte, ¡lo habíamos encontrado! Encendimos una antorcha y al rato apareció una sala en la que había una espada con una esmeralda y un turbante sobre la mesa. Todas las chicas fueron a coger la esmeralda, entonces algunos de los chicos nos caímos por una trampilla incluido yo. Pero no, no nos matamos, había un colchón y la caída no era muy alta. Lucía pulsó de nuevo el mismo botón y el colchón se convirtió en una cama elástica, con la que saltamos y la trampilla se cerró. Encontramos un manuscrito en el que ponía: has sido muy listo llegando hasta aquí, firmado el Rey. Pulsa el botón que está debajo del turbante. Lo pulsamos y cayó una llave sobre la mesa. Volvimos.

-María Gonzalo insinuó: ahora sólo nos queda la habitación del bisnieto del rey Arturo.

Nos pusimos a buscar hasta que Eneko saltó de la cama a la lámpara y la lámpara se trasladó por un túnel que estaba detrás del armario y luego volvía y nos iba llevando a todos. Cuando ya habíamos llegado a la habitación del bisnieto del rey Arturo, hallamos un diario que decía en la primera página: “Para ser caballero una espada tendrás que tener y para ello tú solo la deberás ver”. Ya tenemos muchas, reímos.

-Pero en realidad a la que se refería era a Excalibur, aseguró Mikel Martinicorena.

Tenía razón así que seguimos la búsqueda en otro pasadizo.

-Daniel leyó en voz alta otra página del diario: “Si la espada quieres tener, una llave seguro que deseas poseer”.

-Alicia dijo: sí tenemos una, la del cofre.

– Y Carlos: ya muy interesante, ¿pero dónde está la cerradura?

-También Javier Esain: ya sé dónde puede estar detrás de algún cuadro.

-Ya lo he encontrado declaró María García: está detrás del cuadro de Excalibur.

Miramos y tenía razón. Álvaro abrió la cerradura y allí estaba la espada en una roca. Saioa corrió a sacar la espada y la intentó sacar. ¿Adivináis qué pasó? Pues sí, no la podía sacar pero Marta se había traído el diario que habíamos encontrado antes por si acaso y leyó la última página: “Si la espada quieres sacar, un buen equipo debes formar”.

-JJ dijo, ya sé a qué se refiere. Que la tenemos que sacar todos a la vez y así fue.

-Pedazo espada comentó Mikel Ibilcieta.

-Lo que yo haría con ella, intervino Asier

Cuando estábamos volviendo, de repente, advirtió Oscar: ¡cuidado es él de nuevo, el secuestrador!

El secuestrador iba a dispararnos cuando Eneko dijo: no querrás matarnos, somos los únicos que conocemos el secreto de este castillo y tú perderás la oportunidad de averiguarlo.Qué buena idea has tenido Eneko pensamos todos.

-De acuerdo, contestó el secuestrador, llevadme al tesoro y no os mataré.

Le llevamos a la habitación de Sancho el Fuerte y cuando estaba junto a la trampilla Alex apretó la esmeralda, cayendo el secuestrador. Regresamos a la habitación agotados, sobre todo David y Jorge que habían llevado la espada por un sorteo en el que habían perdido.

-Cristina y Gracia dijeron a coro: dejad de descansar vagos, que aún nos queda la habitación del rey.

Empezamos a buscar por toda la habitación hasta que Lucía dijo: bingo, en el armario quizás haya alguna entrada secreta a algún desván.

Y así era. Entramos en el desván y lo único que encontramos eran varios libros viejos, brújulas rotas y un cuaderno de dibujo.

Alicia señaló otra una trampilla. Era verdad, pasamos y ahí sí que había cosas como la que encontró María Gonzalo que eran unas cartas de navegación de Morgan Black o lo que encontró Pablo que era un huevo de oro y también lo de Mikel Martinicorena los pasaportes falsos.

-Javier Esain expresó: aquí sigue sin poner nada del rey.

-Eso es mentira declaró Daniel ahí hay unas maquetas que pone quién las ha hecho.

-Y eso nos da una pista, completó Carlos.

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