Palmeros y agoreros

Hace una semana, tras ganar un torneo de exhibición en Abu Dhabi, parecía que Nadal iba ganarlo todo este año y los medios nacionales hablaban de “El nuevo Nadal” como si hubiese hecho una gran revolución en su juego. No era así. Lo inteligente era ser cauto ya que, a pesar de las victorias de entidad frente a Berdych, Raonic y Goffin, simplemente se trataba de un torneo de exhibición y ni siquiera había empezado la temporada.

Ayer, tras la derrota de Nadal ante Raonic, los periodistas no especializados en tenis recibieron un baño de realidad. Por otra parte, los amantes de tenis parecían presumir de la derrota como tratando de decir a los otros: <<No sabéis de tenis. Siempre os pensáis que Nadal va a volver a ser el que era y eso no va a pasar>>. En definitiva, decir que periódicos como Marca y As venden humo y que son unos palmeros de Nadal.

Lo curioso es que todos esos tuits publicados ayer por los “gurús” del tenis asegurando que es muy difícil que Nadal gane un nuevo grande y que lucían estadísticas negativas sólo los escribieron tras la derrota. Antes de ella, esas ideas ni se les pasaban por la cabeza.
Continuar leyendo

La tierra de todos

Y de repente, alguien llamó a la puerta. Aquella fría Nochebuena de 1933 no esperaba ninguna visita. Ni el resto de noches. Abrí la puerta y allí estaba Albert, envejecido por el paso del tiempo, con una botella de whisky, la misma que bebimos en la Nochebuena de 1914.

Sin apenas pedir permiso, entró, cogió una copa de la mesilla del vestíbulo y se sirvió. Se sentó en el sofá y comenzó a beber.

-Ha pasado mucho tiempo- dijo tras acabar la primera copa.

Cerré los ojos.

Las balas resonaban en mis oídos y las bombas, en mi conciencia. Faltaban unas horas para Navidad y seguíamos aniquilándonos desde las trincheras. Ya llevábamos un par de meses sin avanzar y la guerra parecía que había entrado en una etapa de estabilidad.

Continuar leyendo

Semblanza de Ignacio Larequi

El pasado lunes, 5 de diciembre de 2016, mi familia y yo, Javier Larequi, despedimos a mi abuelo Ignacio, que falleció tres días antes. A continuación os dejo una semblanza que hice y que leí, junto a mi prima Leyre Agudo, en su funeral para homenajear su gran trayectoria como padre, hermano, esposo, abuelo, tío, cristiano y profesional a lo largo de sus 89 años de vida.

Hola abuelo:

El pasado viernes nos abandonaste y, aunque es cierto que en los últimos años nos has ido dejando poco a poco, la pérdida de la memoria nunca ha significado la pérdida del buen humor, de los latinajos y de los saludos en inglés.

San Ignacio te trajo al mundo y, con muy pocas horas de diferencia, casi podemos decir que San Francisco Javier te ha separado de nosotros. Pero para ti, para todos nosotros y sobre todo para tu esposa, nuestra abuela Margarita, nadie mejor que San Francisco Javier.

Has sido una persona muy trabajadora, has recorrido todos y cada uno de los pueblos de Navarra y ahora nos toca a nosotros seguir recorriéndolos con el mismo amor que tú profesaste a esta tierra. Siempre pluriempleado, has sido cobrador de arbitrios, profesor de francés, funcionario de Turismo, fotografiado los parajes más bonitos de Navarra como podemos ver en la Servicial, donde tantos cafés has tomado, has trabajado en el Ayuntamiento, en la Diputación y en la Escuela Oficial de Idiomas.
Continuar leyendo

Al salir del cascarón

Para no perder la costumbre, llegué con media hora de antelación a la tribuna de invitados con la esperanza de enterarme de algún chascarrillo. Quince minutos antes del comienzo de la sesión, un grupo de personas a las que yo había identificado como miembros de la “Operación Cal” llegaron a la tribuna. Se sentaron por separado, aunque las miradas y las señas dejaban claro que habían venido juntos. Todos llevaban una carpeta negra y muchos unos buenos habanos en el bolsillo de la americana. Sin duda, algo iba a pasar.

Éramos pocos los periodistas al corriente de las reuniones que cada jueves habían tenido lugar en la habitación 215 del Hotel Ritz. Sin embargo, ninguno de ellos se había atrevido a publicar nada. No estábamos dispuestos a adentrarnos en un asunto que quizás nos venía demasiado grande. No importaba si eran periodistas, empresarios o funcionarios, jóvenes o mayores y comunistas, nacionalistas o derechistas. Todos se reunían allí.

Los diputados iban llegando poco a poco y los socialistas miraban con desconcierto la tribuna repleta. Aún recuerdo la mirada de desdén del que sería el próximo líder del PSOE hacia la tribuna, como si se esperase lo que iba a suceder en las próximas horas. Yo, desde luego, no lo sabía. Bajé a la sala de prensa.
Continuar leyendo

Miradas cruzadas

Me asomé al pozo y descubrí, aterrorizado, unos esqueletos de hombres, mujeres e incluso niños que se podían contar por decenas. Superpuestos, amontonados como si las almas que un día llevaron dentro no importasen nada. Humillados. Una culebra recorría los huesos descendiendo por el cráneo y enrollándose en las costillas.

A lo largo de la mañana había hallado objetos de poco valor como restos de cerámicas medievales y tejas pero había algo que me había llamado la atención sobremanera. Era un casquillo de bala de unos setenta u ochenta años conservado en muy buenas condiciones. Sin embargo, al soplar la tierra y limpiarlo descubrí que, desgraciadamente, no incluía ninguna inscripción. El objetivo de mi excavación no era encontrar algo de un valor incalculable, pero había soñado con encontrar algo que  “alterase” el rumbo de la historia y aquel casquillo de bala era toda una esperanza. Siempre había sido un soñador y las películas de Indiana Jones que mi padre acostumbraba a ponerme habían marcado mi infancia entre aventura y aventura. En realidad, más que un sueño era una cuestión familiar.

El casquillo de bala había sembrado la esperanza y yo seguía excavando apasionadamente buscando algo que me indicase qué es lo que hacía allí. Ya tenía callos del verano y apenas noté el frío en mis palmas. Las horas pasaban, la lluvia salpicaba mi ropa y mis botas se llenaban de barro pero mis ganas seguían imperturbables. Incluso, llamábamos la atención de los vecinos de Puente Real que observaban atónitos cómo destrozábamos sus matojos y cómo desenterrábamos su historia con nuestra curiosidad, de la que quizá pecábamos desde el punto de vista moral. O no. Entre todos ellos, apareció una anciana que me golpeó con su bastón por la espalda para advertirme.
Continuar leyendo

Abstención o terceras elecciones

Tras el adiós o quizás hasta luego de Sánchez, las opciones del PSOE se reducen a dos: abstenerse en una investidura de Mariano Rajoy o abocar a España a terceras elecciones, cada cual de ellas peor para los socialistas. Hasta hace una semana el PSOE había incurrido en una contradicción con su triple no (a Rajoy, a formar un gobierno alternativo y a terceras elecciones) pero Sánchez decidió volver a ponerse manos a la obra e intentar un pacto con Podemos y Ciudadanos (según algunos con Podemos e independentistas), un pacto que en la pasada legislatura se demostró imposible. Sin embargo, tras la dimisión/cese de Sánchez la opción de un gobierno alternativo se puede dar por acabada.

Los que tenían tantas fobias respecto a Sánchez respiraron ayer aliviados pero se equivocan si piensan que automáticamente su adiós va a significar la abstención del PSOE, pues el Secretario General no decide la política de pactos del Partido y es el Comité Federal, formado por cerca de 300 miembros, el que la decide y, hasta la fecha, nadie dentro de él se ha mostrado favorable a una abstención. Ni siquiera Fernández Vara.

Pedro Sánchez anuncia su dimisión. Foto: el socialista digital.

Pedro Sánchez anuncia su dimisión. Foto: el socialista digital.

Continuar leyendo

El orgullo de un país

En España tenemos grandes deportistas, deportistas que lo han conseguido todo, absolutamente todo, pero ninguno como el que será hoy nuestro abanderado en la presentación de los Juegos Olímpicos. En el evento que es por antonomasia la máxima expresión del deporte y que representa valores como el sacrificio, la entrega, el respeto y la deportividad, no hay ningún otro deportista que represente mejor esos valores que Rafa Nadal.

Sería egoísta afirmar que otros deportistas como Javier Gómez Noya, Mireia Belmonte o Ruth Beitia no se merecían el honor de llevar la bandera de España en la jornada inaugural pero si tenemos en cuenta que Nadal ha sido elegido por unanimidad por todas las federaciones olímpicas españolas no cabe duda de que la elección ha sido la acertada.

Hace cuatro años una lesión le negó a Nadal el derecho a defender su oro olímpico de Pekín en Londres y hoy, fuera de todas las quinielas, se le presenta la posibilidad de demostrar que él nunca se fue. Se le presenta la oportunidad de demostrar que el 2015 ya está olvidado y que, de nuevo, vuelve a aspirar a todo. “El matador”, como algunos le llaman, no se va a conformar con el diploma olímpico, tampoco con el bronce, ni con la plata. Él va a pelear por el oro en cada una de las tres disciplinas en las que va a competir y, por ello, es el mayor y el mejor competidor de la historia del tenis.

Sí, va a competir en las tres disciplinas. Pese a que en el último mes algunos medios han especulado con que Nadal iba a renunciar a los individuales e incluso a los Juegos, el español lo ha dado todo para estar en Río y disputar las tres disciplinas. De haber sido otro torneo él habría renunciado a participar pero para Rafa no hay mayor orgullo que competir en unos Juegos representando a su país y lo que es más, portar la bandera nacional. Aunque sea jugando con dolor y sufriendo, como lo ha hecho a lo largo de toda su carrera para convertirse en lo que hoy es, todo un gladiador.

tenis10602516_c7de12a5-680x365_c
Continuar leyendo