Abstención o terceras elecciones

Tras el adiós o quizás hasta luego de Sánchez, las opciones del PSOE se reducen a dos: abstenerse en una investidura de Mariano Rajoy o abocar a España a terceras elecciones, cada cual de ellas peor para los socialistas. Hasta hace una semana el PSOE había incurrido en una contradicción con su triple no (a Rajoy, a formar un gobierno alternativo y a terceras elecciones) pero Sánchez decidió volver a ponerse manos a la obra e intentar un pacto con Podemos y Ciudadanos (según algunos con Podemos e independentistas), un pacto que en la pasada legislatura se demostró imposible. Sin embargo, tras la dimisión/cese de Sánchez la opción de un gobierno alternativo se puede dar por acabada.

Los que tenían tantas fobias respecto a Sánchez respiraron ayer aliviados pero se equivocan si piensan que automáticamente su adiós va a significar la abstención del PSOE, pues el Secretario General no decide la política de pactos del Partido y es el Comité Federal, formado por cerca de 300 miembros, el que la decide y, hasta la fecha, nadie dentro de él se ha mostrado favorable a una abstención. Ni siquiera Fernández Vara.

Pedro Sánchez anuncia su dimisión. Foto: el socialista digital.

Pedro Sánchez anuncia su dimisión. Foto: el socialista digital.

Susana Díaz acabó llorando por los pasillos de Ferraz, no sé si por el destrozo que entre todos han hecho en el partido que tanto dicen amar o de emoción tras ver el sillón de Ferraz más cerca que nunca.  Sin embargo, no debería estar tan contenta. Ya no le quedan excusas, debe posicionarse y debe decir qué rumbo debería tomar el partido en su opinión: abstención o terceras elecciones. También deben hacerlo Emiliano García-Page, Javier Lambán, Ximo Puig, Guillermo Fernández Vara y el nuevo presidente de la Gestora, Javier Fernández. Deben hacerlo ya. No queda tiempo.

Empecemos por lo que de momento parece lo más probable a tenor de los últimos comités federales: terceras elecciones. Con Pedro Sánchez fuera de combate, se presupone que sería Susana Díaz la candidata del PSOE y, por lo tanto, tendría que demostrar que ella sí gana elecciones, como sus defensores tanto destacan. Sin embargo, difícilmente podría demostrar esto ya que son muchos los votantes socialistas que se han hartado de la situación política y se han avergonzado del PSOE en los últimos días. Tampoco confían los votantes de izquierdas en una persona que lleva meses maquinando contra su Secretario General. Además, la brecha entre el PP y el PSOE es de tres millones de votos.

Si los “críticos” apuestan por la abstención, entonces Susana Díaz tendría muy difícil por no decir imposible su elección como líder de los socialistas. Ni los votantes ni los militantes le perdonarían nunca su posicionamiento en la abstención y volverían a apostar, probablemente, por Pedro Sánchez, que siempre ha mantenido su palabra. A los votantes, digo, porque como imaginaréis importa más lo que le diga a sus votantes que a Felipe González.

Como se puede apreciar, no soy muy optimista respecto al futuro de Susana Díaz al frente del PSOE si finalmente da el paso (tampoco lo soy mucho respecto al futuro a corto plazo de su partido) pero aún le queda una bala en la recámara: el PNV. El Partido Nacionalista Vasco ha perdido un escaño en Vizcaya en favor de Bildu y eso precipita que vaya a necesitar al PP para gobernar e incluso para la investidura. Para la segunda le bastaría con el apoyo del PSE o del PP si Podemos y Bildu se unen mientras que para gobernar necesitaría tanto al PP como al PSE para alcanzar la mayoría absoluta. Por tanto, podrían intercambiar apoyos el PP y el PNV con el objetivo de llevar a Rajoy de nuevo a la Moncloa y a Urkullu a Ajuria Enea. Aun así, al PP le faltaría un apoyo.

En las últimas horas también se ha barajado la posibilidad de que la Gestora pregunte a las bases sobre qué hacer en la investidura de Rajoy, algo así como una manera de quitarse la responsabilidad por muy democrática que sea. Merece la pena recordar como todos estos “críticos” acusaban a Pedro Sánchez de irresponsable cada vez que amenazaba con preguntar a las bases, claramente contrarias a la abstención.

Más aún se complica el pacto entre PP y PSOE cuando, según El Mundo, Rajoy ahora exigirá a los socialistas que se comprometan también a apoyarle en los presupuestos y en la gobernabilidad en un claro ejemplo de que Rajoy está buscando una tercera convocatoria electoral. ¿Os imagináis a Mariano poniendo condiciones al PSOE para que le apoye y no al revés? Surrealista. La política en este país es surrealista.

El PSOE estuvo reunido más de quince horas en el día de ayer y los problemas de los españoles siguen sin resolverse porque ni el problema de los españoles era Pedro Sánchez como tampoco lo era para los socialistas. El problema de los españoles son los políticos (socialistas) que no se posicionan y no dejan ver a los votantes quiénes son los verdaderos responsables de que no tengamos gobierno.

Ya lo siento por los que se quieren librar de Pedro Sánchez pero, como dijo ayer Odón Elorza en un artículo, “Pierde el PSOE y gana Sánchez” porque se libra de la negociación de un gobierno alternativo, no se va a responsabilizar de una hipotética abstención del PSOE, no le podremos culpar de los resultados del PSOE en unas terceras elecciones y, por último, se libra del desgaste de verse obligado a seguir atrincherado en Ferraz. Pierde España, pierde el PSOE y gana Sánchez.

Hace un año, en las primeras elecciones, un familiar me dijo que yo iba a acabar votando. Cumplo dieciocho años el próximo trece de diciembre y, de momento, todo apunta a que mi tía tenía y tiene toda la razón.

 

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