Un terrible suceso

El teléfono suena en mitad de la noche, permanezco en la cama pensando que mis padres lo cogerán pero al instante recuerdo que han salido con unos amigos así que cojo el teléfono. Al otro lado del teléfono un teniente de la Guardia Civil me pide que se ponga un adulto pero mis padres habían salido así que no le quedó más remedio que le escuchase yo. Me comunicó que el coche de mi padre había sufrido un accidente y que habían encontrado dos cadáveres, no puede ser dije, no me lo creo, lo siento comentó el teniente. Llamé a mis familiares que no daban crédito, mi hermana y yo estábamos muy nerviosos aquella noche a pesar de la presencia de mis tíos hasta la mañana. Yo estaba convencido de que no podía ser verdad, nunca dejé de creer en que seguían vivos.
Me adormilé pero enseguida desperté pensando que todo había sido una pesadilla pero pronto me di cuenta de la cruda realidad, tengo que ir yo mismo a verles, ¡debo reconocer sus cuerpos!, pensé. Aunque se oponía mi tío, conseguí convencerle de que me llevara al hospital donde debían estar sus cuerpos. Nada más ver los cadáveres me alegré como nunca, ya que esas dos personas no eran mis padres sino un par de desconocidos. Así que fuimos a hablar con el encargado de la investigación que se quedó anonadado a pesar de que ellos aún no habían tenido tiempo de comprobar si esos dos muertos eran mis padres. Tras atar algunos cabos y llenos de esperanza fuimos al desguace a ver el coche, o lo que quedaba de él, pero pude reconocer la matrícula.
En aquella gélida Nochevieja de 2011 algo raro había ocurrido pensé. Mientras revisaba el registro de llamadas de mi teléfono y les llamaba una y otra vez, en vano ya que no había recibido ninguna llamada de mis padres ni cogían al móvil, me devanaba los sesos pensando cual podría ser la solución de este enigma hasta que el oficial al mando me sugirió que el coche debía de haber sido robado por los fallecidos y mis padres se encontraban en un lugar desconocido. Rastrearon sus móviles pero estaban apagados así que salieron en su búsqueda por la cuenca de Pamplona. Como una noticia más este caso transcendió pronto a los medio de comunicación que estaban muy interesados ya que nunca habían oído hablar de ningún caso de estas características. Todos teníamos ganas de pasar página pero de momento parecía imposible. Pasaban las horas hasta que recibimos una llamada de un aldeano que decía haberles encontrado, rápidamente fuimos a su encuentro y allí estaban, congelados y hambrientos. Les di un gran abrazo y nos explicaron que al parar en una gasolinera les robaron el coche con ellos dentro, les quitaron los móviles y los dejaron tirados en medio de la nada incomunicados, por lo que se perdieron. Volvimos a casa e intentamos cerrar el peor episodio de nuestras vidas.
(Historia Falsa) Hecha para un trabajo de clase.

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