El Castillo de Olloqui

Al acercarse el verano la tutora de Javier anunció que este año no habría semana verde sino algo mejor unos días en un castillo pero no en cualquier castillo, en uno en el que Javier ya había estado antes, en el castillo de Olloqui.

Una semana después todos los alumnos estaban preparados para tomar el autobús acompañados de Loli, su profe de francés, Víctor, el de cono, e Izaskun, su tutora. En el autobús todos estábamos muy nerviosos porque Javi les había contado que él ya había estado en ese castillo:

Un día fui al campo con mi familia, a Olloqui, paseamos por un camino hasta que la volver oímos unos ruidos raros que provenían del castillo. Al acercarme pude observar que las ventanas del castillo no paraban de moverse, además no hacía viento ni se veía a nadie en la ventana, nunca olvidaré este castillo nos contó Javier.

Muchos no le creían, otros sí y los demás no querían pensar en ese tema. El viaje fue muy rápido, nos instalamos en el castillo y pasamos al comedor ya que nos iban a dar las instrucciones y nos iban a explicar el juego al que íbamos a jugar.

Tras estar dos horas jugando llego la hora de la comida, los chicos nos colocamos en una mesa y las chicas en otra. Decidimos ir a buscar tirachinas, piedras, etc.  ya que íbamos a ver el castillo por nuestra cuenta. Encontramos a unos chicos del pueblo que vendían justo lo que estábamos buscando y compramos 30 tirachinas a un precio de 131 euros que habíamos reunido, el problema era que las chicas se habían enterado de nuestro plan gracias a María García que nos había estado espiando en la hora de la comida.

Ya preparados iniciamos el recorrido por el castillo empezando por el primer pasadizo hasta que Asier se detuvo al oír la voz de Marta y Lucía, cargó su tirachinas y lo apuntó a las cabezas de algunas chicas, al momento todos los chicos seguimos los pasos de Asier, nos pidieron haber si podían ir con nosotros, asentimos pero llegó David para destruir nuestros planes tirando a Judith y a Amanda sin querer por una trampilla pero Álvaro recordó que Alex había traído una cuerda, así que fuimos a buscarla para sacar de allí a las chicas que gracias a que al fondo del agujero había un colchón solo tenían unos rasguños.

-Bueno, dijo Daniel, creo que ya nos han pasado demasiadas cosas por hoy, vámonos.

Todos se fueron a jugar a fútbol hasta que llegó Izaskun diciéndonos que teníamos que ir al comedor para que nos explicasen las normas del juego al que íbamos a jugar, el juego de atrapar la bandera, ganó mi equipo pero por unos segundos así que estuvimos bastante igualados y tras cenar nos retiramos a la cama donde hicimos el recuento de piedras y planeamos la noche.

 

Eras las dos de la madrugada, Víctor estaba dormido y nosotros preparados para la aventura. Esta vez decidimos ir por el tercer pasillo seguimos y observamos que acababa en un cuadro de una habitación llena de joyas, tesoros, más cuadros y una espada.

-Vámonos dijo Cris, este pasillo no lleva a ningún sitio

-Mentira contestó Eneko, este pasillo lleva a la habitación del rey, si giras el cuadro hay una palanca y pone bienvenido a la habitación del rey.

Giramos la palanca y se abrió una puerta a nuestra izquierda que nos permitió observar la habitación del rey. Empezamos a ponernos las coronas, las joyas

-Son las siete de la mañana y nos despiertan a y media gritó María Gonzalo.

– No es posible no ha podido pasar tan rápido el tiempo comentó J.J.

-Mira tú reloj contestó Jorge.

Volvimos a los diez minutos corriendo y por suerte Víctor estaba en el baño y no nos oyó por suerte pero nada más meternos en los sacos apareció Víctor.

-Ya os habéis despertado, os habéis portado muy bien esta noche no habéis hecho ningún ruido, venga vestiros que hay que ir a desayunar dijo Víctor.

-Hemos dormido como troncos explicó Mikel Ibilcieta.

Nos vestimos, fuimos a desayunar, había un delicioso chocolate caliente con churros, pan con mantequilla y azúcar, salchichas con beicon y tortitas con sirope de chocolate, podíamos elegir lo que quisiésemos. Yo elegí el chocolate caliente y unas tortitas.

Después de desayunar nos dirigimos a nuestras habitaciones y Víctor dijo:

-Desde el desayuno me encuentro mal así que me voy a mi casa por si a caso esto va a peor.

Después de lavarnos los dientes fuimos al comedor donde los profesores nos anunciaron a todos aunque nosotros ya los sabíamos que Víctor se iba y nos presentaron a un hombre siniestro, con numerosas arrugas que iba a ser nuestro monitor que se llamaba Alfonso.

-No me da buena espina susurró Pablo Martinicorena.

-A mi tampoco, es el típico abuelo loco comentó Telva.

-No exageréis no creo que un hombre que se presente voluntario para cuidarnos sea mala persona añadió Fernando.

 

 

 

-¿Y si quiere estar con nosotros para vigilarnos sobre que descubrimos y que no descubrimos? Explicó Javier Esain.

-Eso habrá que averiguarlo añadió Carlos.

Aquella mañana hicimos una excursión a la montaña. En el pico comimos el bocata y los batidos que nos habían preparado para almorzar.

-¡Que calor! Expresó Óscar.

-Ya te digo dijo Gracia.

-Encima los batidos están calientes y nos da el sol en la cara dijo Raúl.

-Si os hubieseis puesto en la sombra como yo no protestaríais tanto rió Mikel Martinicorena.

En la bajada Loli resbaló y se cayó a un matorral. Rápidamente todos corrimos a socorrerla.

-¿Te has hecho mucho daño? Preguntó Saioa.

-¿Estás bien? Preguntó Pablo Fernández.

Tuvo mucha suerte porque solo se hizo algún arañazo en la cara pero pudo continuar el camino. Miré mi reloj ¡hacía cuarenta y dos grados! Y pronto David cayó al suelo debido a un sofoco y de nuevo todos corrimos a ayudarle.

-¿Qué le ha pasado? Preguntó Ángela Chic.

– Creo que se ha desmayado de calor contestó Alicia.

-Eso es un sofoco añadió Ángela Imirizaldu.

Al volver nos duchamos ya que estábamos acalorados y como eran las dos de la tarde fuimos a comer. En el comedor nos reíamos de las caídas de Loli y la de David.

-Que malos somos dijo Daniel

-Es que es inevitable comentó J.J

-Venga ahora hablemos del castillo pidió Jorge

-Eso que llevamos todo el día hablando de lo mismo añadió Mikel Martinicorena.

-Pues hablemos dijo Amanda.

 

 

 

-Oye, esta tarde quedamos todos después de comer donde la habitación de los chicos para ir a la habitación del rey habló Cris.

-Vale pero no esto me da un poco de cague admitió Saioa

-Estoy yo para defenderte bromeó Esain.

-Ja, ja, rió Telva.

Después de comer y lavarnos los dientes todos estábamos donde habíamos quedado.

Preparados para otra aventura dijo Pablo Fernández.

-Eso siempre añadió Marta.

-Pues venga vosotros primero añadió Alicia.

-¿Ya te ha entrado miedo? Preguntó Ángela Chic.

-No es la única aseguró María Gonzalo.

-¿Nos vamos? Preguntó Álvaro

Gracias a Lucía pudimos regresar  a la habitación ya que ninguno de los demás lo recordaba.

-Mirad este pasadizo gritó Óscar.

-Vamos a ver que hay al final de él dijo Carlos.

Y al final del pasadizo había diversas estatuas en las que nombraba a Sancho el fuerte entre otros pero había una especial, una que tenía el nombre borrado y además era la última de la fila.

-Aquí pone que estos fueron los dueños dijo Fernando.

-¡La estatua sin nombre es la última, es decir, que esta estatua pertenece al último dueño! Afirmó Pablo Martinicorena.

-Además porque pone que nació en 1960 por lo tanto seguramente está vivo corrigió Raúl.

-Chicos que se nos pasan las horas volando, dentro de cinco minutos tenemos que estar en el comedor para que nos expliquen lo que vamos a hacer dijo María García.

Volvimos al comedor y allí estaban los compañeros de las otras clases esperándonos. Los profesores nos anunciaron que íbamos a jugar a polis y cacos, nos explicaron las normas e hicimos los equipos. Después de jugar fuimos a cenar y después nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo porque era nuestra última noche en Olloqui.

 

 

-¿Por qué no podemos quedarnos un día más preguntó Mikel Ibilcieta.

-Desgraciadamente no podemos contestó Eneko.

Antes de volver a las habitaciones decidimos que esa noche nos iríamos a investigar a las doce de la noche. Eran las doce menos cinco y cuando estábamos saliendo Arturo dijo:

-¡No os mováis niñatos!

-Vamos al baño mentí.

-¿Todos juntos? Preguntó Alfonso

-Si, dijo Asier

-¿No querréis caer por ninguna trampilla hoy? Preguntó Alfonso

-¿De qué hablas? Pregunté yo,

-Como salgáis de la cama os mato dijo Alfonso.

Aquella noche nadie dijo ni una sola palabra y pocos conseguimos dormir. Cuando a la mañana siguiente fuimos a desayunar y las chicas estaban allí enfadadas.

-¡Nos habéis dado plantón miedicas! Dijo Ángela Imirizaldu.

-Pues vais a flipar con lo que nos pasó anunció Álex.

Les contamos todo lo que nos había dicho el Alfonso ese.

-Que fuerte dijo Raquel pero yo he soñado con Alfonso y en el sueño él me hacía esnifar droga en un laboratorio.

-¿Te acuerdas como se iba al laboratorio ese que dices? Pregunté.

– Si contestó Raquel.

Rápidamente acabamos el desayuno y la seguimos, realmente había un laboratorio.

-Tenemos que avisar a los profes ordenó Judith.

-Sin esperar ni un minuto dijo Iñigo

Nunca olvidaré aquel día, avisamos a los profes, ellos llamaron a la policía y nosotros salimos en el laboratorio como héroes, incluso hicieron nuestra propia serie.

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